¿Cómo cuidar la piel de los pacientes oncológicos?

¿Cómo cuidar la piel de los pacientes oncológicos?

Todos sabemos perfectamente que un tratamiento oncológico tiene muchos efectos secundarios que, entre otros, afectan a piel, cabello y uñas.

Hoy toca tratar el tema de la piel: Según el tipo de tratamiento puede afectar de forma más o menos agresiva, pero de forma generalizada, algunos de los síntomas son la sequedad e irritación.

Las alteraciones suelen ser transitorias, pero cuidándolas de forma correcta, pueden mejorar mucho. Es muy importante usar productos SIN alcohol ni jabones secantes. Al fin y al cabo, el tratamiento a seguir es sencillo: Limpiar correctamente la piel, hidratarla y protegerla, hasta aquí nada nuevo.

Limpieza de la piel

Se aconseja usar diariamente geles limpiadores suaves, que respeten el manto protector que se ha visto debilitado y reducido por culpa de la enfermedad y con un pH equilibrado.

Se recomienda limpiar la piel por la mañana y también por la noche, así retiramos las impurezas que se acumulan a lo largo del día y evitar riesgo de infección. Otro producto a tener en cuenta es cualquier tónico o agua termal, ya que ayudan a equilibrar la piel y son necesarios para compensar ese desequilibrio cuando usamos limpiadores de la piel.

Mientras lo hacemos, no hay que rascarse o frotarse, así que nada de exfoliantes o peelings para no sensibilizar la piel ni desprogegerla.

Para hidratar, usar cremas hidratantes y suaves. Hay sequedad e irritación presentes, así que hay que buscar cremas que incrementen esa hidratación y equilibren la hidrodinámica natural de la piel a distintos niveles: Para suavizar y dar un confort extra, la superficial. Para mantener los niveles correctos de aguas en la capa de la dermis y evitar envejecimiento prematuro, profundo.

Si notamos la piel sensible, se pueden usar mascarillas cremosas que compensen el déficit de agua en superficie y la calmen inmediatamente.

Otro producto imprescindible es el filtro solar, porque los tratamientos oncológicos fotosensibilizan la piel y se irrita más. Lo ideal es no exponerse al sol y tener precaución durante los 6 meses posteriores al tratamiento, sobretodo en las horas de mayor intensidad, entre 12 del medio día y 4 de la tarde. También se aconseja usar gorros, gafas y usar cremas de protección solar SPF50+.

Todas las alteraciones se ven agravadas cuando en la zona se ha aplicado radioterapia. El efecto es muy localizado pero los cambios que se producen son similares a una quemadura solar. Al cabo de unas semanas, aparece una coloración rojiza y se va oscureciendo. Precisamente en esta zona, el aporte de agua y líquidos es fundamental, así que lo ideal es buscar cremas más bien nutritivas.