Exfoliar, ¡sí!

Exfoliar, ¡sí!

La piel se renueva de forma continua. Es un proceso ordenado, que sucede cada mes. Las células nacen en el estrato germinativo y se desprenden en la superficie cornea. Este proceso puede durar entre 21 y 28 días, algo más en personas mayores.

Y es que la exfoliación es muy importante ya que con el paso del tiempo, el sol, el estrés, ..., la piel puede empezar a mostrar signos de sequedad, pérdida de tono, falta de oxigenación. En definitiva, envejecimiento generalizado.

¿Cómo elegir un buen exfoliante?

Lo primero es asegurarnos de qué tipo de piel tenemos, si es fina o si es grasa van a influir en la elección del exfoliante.

También deberemos tener en cuenta si vamos a dejarnos aconsejar por una profesional o si vamos a exfoliarnos nosotras mismas en casa.

Diferentes tipos de exfoliantes

Principalmente hablaremos de:

  • Acción física: Son los de tipo "scrub", en los que será el granulado y el proceso de trabajo los que realizarán la acción renovadora. Estos peelings son más superficiales y el proceso de trabajo o fricción es la clave para el retirado de las células.

    Muy recomendables para pieles que necesitan una acción rápida (pieles asfixiadas).

  • Acción química: Serán los ácidos y enzimas las que harán todo el trabajo sin necesidad de fricción.

    Estrategia interesante para trabajar en profundidad (cicatrización, manchas, envejecimiento, ...).

¿Cómo se usa un exfoliante?

Para empezar, debemos limpiarnos bien la piel, ¡principalmente el maquillaje!

Para un exfoliante de acción física, hemos de humedecer un poco la piel y trabajarlo por todo el rostro, mediante masajes y movimientos circulares.

Habrá que reducir la presión aplicada y humedecer más la piel si vemos que la fricción enrojece demasiado el rostro.

Realizaremos este tipo de exfoliación una vez por semana o una vez cada dos semanas.

Si nos hemos decantado por un exfoliante químico, humedeceremos la piel y aplicaremos el exfoliante con abundante agua. Nos ayudaremos de un brossage para extenderlo por el rostro y trabajarlo.

Esta acción se puede realizar en la ducha, es mucho más cómodo, y se puede hacer de 2 a 3 veces por semana.

Además...

Recordaros que hay otros tipos de exfoliantes: los de uso continuado. Usados normalmente para recuperar cicatrices (de acné), envejecimiento prematuro, manchas, ...

¡Por cierto! No podéis olvidaros de que la hidratación es un paso obligado después de una exfoliación, la piel queda muy desprotegida y hay que hidratarla.